La casa de Don Eloy está cerrada es una historia que explota el ideal que tenía el “Viejo Luchador”, abrir las puertas del Ecuador a la modernidad y a la justicia social.
En esta obra, la ecuatoriana Olivia Casares relata la vida de Eugenia, una historiadora de 40 años, quien atraviesa diversas situaciones que muestran las injusticias sociales y los problemas de género que persisten en la actualidad.
En la narración aparecen también otros personajes femeninos (Dayuma, Marielisa y Elena) quienes le darán fuerza a esta historia mostrando otras características típicas de las mujeres de una sociedad donde predominan los intereses económicos, políticos y de clase.
En medio de una historia de amor, salpicada de engaños, desilusión y recuerdos dolorosos, la protagonista sueña con la posibilidad de crear nuevas propuestas políticas que rescaten los derechos de las mujeres sin distinción de clase.
Sin embargo, la crudeza de la realidad social ecuatoriana se ve contrastada con la descripción que realiza Casares de la belleza que existe en los parajes naturales y encantos urbanos de Quito y Guayaquil.
Parte esencial de la narrativa de Casares, en este texto, es la utilización de recursos escritos y objetos, que, a manera de pruebas, le darán un cierto tinte detectivesco a la obra.
El lector descubrirá los misterios de una historia de amor y compromiso con los ideales del liberalismo, que lo desafían, de alguna manera, a luchar por una visión más audaz de la sociedad.

